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¿Y si escribimos un guion para cómics?

Ser escritora o escritor es un camino que nos presenta diversas paradas, paradas en las que podemos detenernos o no, ya que son desafíos creativos y muchas veces o no tenemos las herramientas necesarias para experimentar o simplemente no hay interés. Entre ellas están las novelas, los cuentos, los poemas, las obras de teatro, los cómics… y de este último conversemos.

Antecedentes varios

Un cómic o historieta es «una serie o secuencia de viñetas que cuenta una historia» (RAE), esta puede o no tener texto, por ejemplo, los cómics de «Superman» tienen imágenes y texto, pero el manga (cómic japonés) llamado «Gon» solo tiene imágenes, ya que cuenta la historia de un dinosaurio no humanizado. Según Eisner, «el formato del cómic presenta un montaje de palabras e imágenes por lo tanto es requerido del lector ejercitar habilidades interpretativas tanto verbales como visuales. El régimen artístico (perspectiva, simetría, líneas) y el régimen literario (gramática, trama, sintaxis) se superimponen mutuamente. La lectura de una novela gráfica es al mismo tiempo un acto de percepción estética y una persecución intelectual» ( citado por Cuñarro y Finol, Eisner, 2008: 2). O sea, es más allá que simples dibujitos como se ve en apariencia.

Podemos ver cómics en formato papel o digital, ya sea una viñeta, una tira, una página, una revista o un libro. Los géneros son variados, ya que pueden contar historias de ciencia ficción, terror, fantasía, realista o cruces de género, aunque en un principio el tono era más de comedia, de ahí su nombre original en inglés (comic).

A grandes rasgos, tenemos como corrientes tradicionales los comics (EEUU), el manga (desde Japón), el bande dessinée (franco-belga), aunque existen otras escuelas como las historietas (Argentina), british comics (Gran Bretaña), el tebeo (España) y el fumetti (Italia). Mención aparte es Chile con su época de Oro en los años ’60 (recuerden a Mampato).

Por último, según Cuñarro y Finol, «el lenguaje de los cómics está formado por códigos lingüísticos, icónicos, cromáticos y gráficos. Mientras que el código lingüístico se interpreta como en cualquier otra narración, en el código icónico el cómic ha establecido una serie de convenciones propias, que le sirven para establecer significaciones profundas a través de una simple imagen», con lo que completamos la descripción y definición de lo que es un cómic. Como se ve, es un arte complejo, con lenguaje propio y muchos recursos.

Detalles a considerar

Hace muchos años (décadas) estuve en un curso de cómics dictado por Roberto Alfaro en los antiguos talleres del Parque O’Higgins –LDP– (hoy continúa la enseñanza en ANG). Ahí aprendí a escribir un guion y algunos rudimentos de dibujo (figura humana y perspectiva, esto último MUY importante).

Las partes básicas del formato de guion son la página, el número de viñeta, el plano (por ejemplo, primer plano o plano panorámico, entre otros), la descripción (el contexto, dónde y qué están haciendo los personajes, incluso puedes agregar emoción del personaje, aunque también puede ir como acotación en el diálogo) y diálogo (incluyendo los cuadros de texto para indicar cosas específicas, como por ejemplo, «hace 3 días»).

Spoiler de «Diario de un Trovador, Del viaje a Chiloé».

Es importante tener en cuenta que los diálogos van en globos, estos pueden tener diversas formas que ayuden a comprender e imaginar cómo es el sonido -una onomatopeya- o la voz del personaje. Para esto último, jugamos también con la tipografía, ya que un grito, por ejemplo, puede representarse con letras gruesas y grandes, si es agudo podrían ser estiradas, se usa un globo estrellado. En el caso de una voz extraña, por ejemplo, de un demonio, podríamos usar una tipografía de color negro, con bordes rojos.

Dicho todo lo anterior, que es apenas una pincelada de conocimiento, les cuento mi experiencia…

Experiencia

Corría el año 2015. El año anterior había fundado, junto a 3 amigos más, la Editorial Sudamérica Ficción (ESFicción, hoy desparecida) y discutíamos qué obra sería la primera en publicarse. A uno de los chicos se le ocurrió hacer un cómic, me preguntó cuál era mi personaje favorito de mi novela «El Mendigo de Karmaf» (que sería la siguiente en la lista), yo respondí sin vacilar que era Jordan El Trovador. Y me puse manos a la obra.

El primer guion se centra en la presentación del personaje, desde su nacimiento hasta más o menos los 15 años de edad, aunque mención aparte merecen los capítulos introductorios en los que se muestra el origen milenario del alma del Trovador, pasando por una vida anterior (era que no, medieval) y luego ya su vida actual. Se muestran pinceladas del mundo medieval al que pertenece (en un Chile paralelo) y personajes mágicos que lo acompañarán (como el Dragón Dorado y las Tres Damas).

Al principio fue un gran lío, porque no sabía cómo comenzar, hasta que el bichito creativo optó por lo más lógico: el principio de todo. Así, integré una página narrando en párrafos algunos detalles de ese mundo del Trovador, para luego pasar a la historia en imágenes como tal. Me la jugué con un toque místico, para darle esa distancia temporal que necesitaba. Luego, salté a un capítulo más «vendedor», ya que se centra en una batalla en donde conocemos a los buenos y al malo, en una vida anterior (como comenté antes).

Luego, salté a la encarnación actual del Trovador, mostrando a sus padres biológicos, luego su rescate de parte del Dragón Dorado y la presentación de sus padres adoptivos y, de pasada, su vida en flashes hasta llegar a la edad que me interesaba, es decir, sus 15 años. Hasta ahí la historia. No tenía idea de cómo la seguiría, fue hasta unos meses después de lanzado el cómic (en noviembre de 2015) que comencé a planificar la segunda parte.

Si soy crítica, la primera entrega de «Diario de un Trovador» es bastante simple, excepto por la historia de la batalla de los buenos y el malo (tanto así, que logré hacerla audiocómic con actores profesionales de doblaje, les dejo el video), que tiene mucha acción. El resto es más lento y melancólico, como es el ambiente general del mundo de Karmaf.

El segundo tomo, «Diario de un Trovador, De lo que pasó en Karmaf», puedo decir que es más maduro. Los personajes están definidos, hay mucha más historia, sin cortes temporales tan distanciados, centrado en el camino del héroe que debe recorrer Jordan El Trovador. Tanto así, que en un momento se vuelve un rebelde que no quiere saber nada de su misión, pero las circunstancias lo empujarán a hacer lo que tiene que hacer. Lo acompañan en la aventura el Dragón Dorado, las Tres Damas y la machi Sayen, y deberá enfrentarse al malvado de turno, el Obispo de Karmaf, quien enviará a un grupo de hombres-monstruo (entre ellos, un basilisco chilensis) a matarlo.

Entre ambos tomos creo que crecí mucho en cuanto a la narrativa. Mirando como editora, el salto es grande, por lo mismo, el formato cambió de revista con corchetes a libro con lomo. También agregué material extra, destaco especialmente un poema (canción) de Jordan al principio (el tomo anterior termina con una canción muy cortita y que es una de las primeras que el Trovador escribió) y una carta que narra algunos hechos de la historia de la fundación de la ciudad de Karmaf (locación principal), firmada por un erudito que resulta ser un personaje que se conocerá en la novela «El Mendigo de Karmaf», haciendo las conexiones entre precuela e historia original, ya que me gusta la idea de completar la historia con detalles que no están en el libro.

El tercer tomo ya está totalmente afianzado, «Diario de un Trovador, Del viaje a Chiloé», se viene una historia que se desvía un poco de la línea argumental principal (los Guardianes de la Llave) y nos adelanta lo que vendrá en la 3ra novela (aún sin nombre), ambientada en Chiloé. No diré más para no generar spoilers.

La historia estaba en el papel, en el formato de guion de cómic. Eso permitió que un dibujante neófito en la línea comprendiera a cabalidad la historia y lograra entregar la obra de calidad visual que me convenció aún más que debía seguir desarrollando la historia, me refiero a Marco González Leyton -Asfódelo-, quien tuvo a su cargo el arte de «Diario de un Trovador» y «Diario de un Trovador, De lo que pasó en Karmaf». El tercer tomo, «Diario de un Trovador, De lo que pasó en Chiloé», estará a a cargo de los lápices de María José Bart, con quien ya estamos desarrollando previews. Y la primicia, se viene cómic de otro de los personajes principales de toda la historia de los Guardianes de la Llave, me refiero a Gabriel El Caballero del Amanecer, de quien contaré sus 4 años de vida en Karmaf antes de que inicie la historia presentada en la novela «El Mendigo de Karmaf», y que estará a cargo de Jossy Alburquenque.

Cuando las historias te atrapan, te atrapan hasta la médula y eso me pasó con el universo de Karmaf (aunque el nombre oficial es la Saga de Amercaz). El cómic se transformó en un excelente vehículo para poder contar aquellas historias individuales que quedaban en el aire y que ganan mucho al tener una versión en imágenes. Las viñetas le dan realmente vida a los personajes, ya no están solo en tu mente borrosas, se presentan ante el lector como algo tangible y que puedas recordar. Y eso me motiva a seguir desarrollando historias en formato cómic. Después de todo, siempre tendré historias para contarles.

FUENTES  "Diario de un Trovador", Yamila Huerta y Marco González.  "Diario de un Trovador, De lo que pasó en Karmaf", Yamila Huerta y Marco González.  RAE: cómic  https://dle.rae.es/?w=cómic  Wikipedia  https://es.wikipedia.org/wiki/Historieta  Semiótica del cómic: códigos y convenciones, Liber Cuñarro y José Enrique Finol.  http://revistas.uned.es/index.php/signa/article/view/6353/6086

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