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Renaciendo

Mucha agua ha pasado bajo el puente estos meses. Pero ya pasó el verano y hay que volver a la vida, con una extraña «normalidad», incluyendo ahora una guerra lejos de mi hábitar, pero que día a día me preocupa.

Las cosas me las he tomado con calma, porque los cambios han sido en muchos aspectos, tantos que me siento una persona totalmente distinta. Y eso es bueno, porque me sentía estancada, apagada. De todas maneras, a veces siento que me falta la energía, pero trato de no caer en la pasividad y seguir adelante, porque, insisto, los cambios fueron demasiados pero necesarios y esperados.

Volviendo a escribir, me doy cuenta la falta que me hacía, pero un desgano tremendo me frenaba, ¿será el contexto actual en el que estamos viviendo, con la pandemia especialmente? Tal vez, pero el paso de las décadas acumula muchas cosas, entre conocimientos, experiencias, personas, proyectos, concreciones, un largo etcétera, que llegado un momento decantan y te quedas con aquello que te sirve para seguir viviendo. Y eso hice, eso me pasó… creo. Y qué bueno que fue así.

Ya, mucha autocompasión. Vamos por esa vida.

Yamila

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