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Recuerdos de la vieja guardia rolera

En un artículo de The Mandalorian, tildé de bar de mala muerte a la primera locación en la que vimos haciendo lo suyo a nuestro cazarrecompensas favorito (lo siento, Boba y Jango, pero el camino así es). Y eso fue solo porque me recordó otra locación del mismo calibre, pero en otra parte de la basta galaxia en la que se mueven cazarrecompensas, jedis, imperiales y demases.

Este lugar no es otro que la cantina de Mos Eisley, ubicado en el planeta Tatooine, que es parte de los sectores y planetas del Borde Exterior de la Galaxia. Era el centro de encuentro de todos los personajes que iniciaran una aventura en los módulos de rol… al menos la escoria de la Galaxia, es decir, contrabandistas, mercenarios, piratas y uno que otro más luminoso, como aprendices alienígenas de la Fuerza, padawans, algún jedi perdido por ahí, entre otros.

Las misiones iniciaban luego que un grupo se reunía, a veces ya se conocían y eran compadres, otras eran contratados para tal o cual misión, pero estoy segura que al menos el 99,9% de las aventuras las iniciamos ahí. Y estaba bien, porque cumplías a cabalidad el inicio de cualquier aventura al más puro estilo de Joseph Campbell y su Viaje del Héroe, pues los personajes estaban en un día cualquiera de sus aburridas vidas y de pronto, ¡paf!, alguien necesitaba ayuda, otro buscaba alguien que capturara a otro alguien, llegaban los Imperiales buscando a un fugitivo, etc. Las posibilidades eran infinitas, solo dependía del master.

¡Ah, qué tiempos aquellos! Cuando empezábamos a jugar a las 10 de la mañana y a veces terminábamos pasadas las 20 horas… sin descuidar los estudios, aunque a veces teníamos que arrastrar a algunos de los amigos roleros a clases, pero luego volábamos a la cafetería a seguir el módulo.  

Recuerdo también que teníamos módulos serios y módulos tipo parodia. Los primeros eran los que yo dirigía la mayoría de las veces, por lo que les pedía a mis jugadores tener una ficha de personaje para mis módulos, ya que en las aventuras parodia mezclaban tantas referencias de Star Wars con películas, series, animé y un cuantohay de cosas. Por ejemplo, uno de los contrabandistas tenía el Jote Centenario en el que estaban las Sailor Moon, entre muchas otras cosas que no eran del universo Star Wars.

En fin. Tal como en las películas y series del actual universo de la saga favorita de muchos, las raíces están en Tatooine y cualquier otro planeta desértico, después de todo, siempre debemos tener un punto de partida, y qué mejor que la vieja y siempre viva cantina de Mos Eisley.

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