Reinventándose

Una de las cosas que he aprendido a través de los años, es que es necesario “reinventarse”. Este término puede ser para algunos intimidante, ya que significa cambiar lo que uno es hasta el momento  para avanzar en la vida… pero no lo es tanto.

La idea es atreverse a como puedo cambiar mi actual situación. Sí, porque si hace unas décadas “hacer carrera” en una empresa era la meta de la mayoría de las personas (estar décadas quizás escalando puestos, quizás estancado en un uno), hoy no es la tónica.

En la actualidad, se buscan nuevos desafíos en otros ámbitos del mercado laboral. Uno puede partir estudiando una carrera, pero trabajar un tiempo en su ambiente, pero luego algo pasa y hay que pensar en cambiar de rumbo. Estudias otra carrera y terminas trabajando en otra cosa.

Adaptarse y enfrentar o tomar las oportunidades que se van presentando, obviamente que habrá miedo, pero hay que superarlo y probar, después de todo, ¿qué puede ser lo peor que pasaría? Quizás, si no hemos sido previsores, estaremos angustiados por nuestro nivel de vida, nivel de gastos a los que estamos acostumbrados, pero debemos pensar en que nada es estático, nada es seguro, y siempre tenemos que considerar un plan de respaldo ante una eventual “caída”.

 Las caídas nos ayudarán a pulir nuestro olfato y saber qué es lo que realmente queremos hacer, cuál nuevo camino queremos seguir. A veces es una tarea larga, muy larga, otras veces se produce la magia y en dos segundos estás donde te sientes feliz. La idea es jamás claudicar y continuar hasta lograr la meta. Y si esa meta pronto te aburre, seguir en busca del “siguiente paso en la evolución” y dar el salto de fe. Total, lo peor que puede pasar es caer en el conformismo y dejarse llevar por la marea… pero estoy segura que ustedes, queridos lectores, no son de esa onda… soñadores, somos del grupo de los soñadores… sigamos, entonces, soñando y creciendo… ¡reinventémonos!

Un abrazo a cada uno.

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