Willow, magia para disfrutar

Continuando con las fuentes de inspiración que cualquier escritora debe tener, ahora es el turno de “Willow” (1988), dirigida por Ron Howard, como productor George Lucas, con la música de James Horner. Sus protagonistas fueron Warwick Davis, Val Kilmer, Joan Whalley y Jean March.

Esta historia se centra en el escape de una bebé, llamada Elora Dannan, quien es la elegida para terminar con la tiranía de la reina Bavmorda. Por cosas del destino, llega a una aldea de Nelwyns (para nosotros podrían ser enanos), donde es protegida por Willow Ufgood, un campesino con miras de ser aprendiz de mago.

Willow tiene la misión de llevar a la niña con los Daikinis (para nosotros, humanos), pero solo se topa con Mad Martigan, un guerreri caído en desgracia. Juntos y ayudados por otros seres mágicos, se enfrentan a la malvada reina, quien a toda costa intentará matar a la niña.

La historia se amolda perfectamente a la propuesta del Viaje del Héroe de Joseph Campbell… la misma que siguió “Episodio IV, Una Nueva Esperanza” de la saga Star Wars… aunque no es nada raro, considerando que la historia es del mismo George Lucas.

Si analizamos “Willow” y lo comparamos con “Una Nueva Esperanza”, tenemos que su protagonista es campesino-mago/campesino-jedi (Willow-Luke), hay una princesa-guerrera (Sorcha-Leia), un compañero de aventuras canalla-guerrero (Madmartigan-Han Solo), una reina-un emperador (Bavmorda-Palpatine), un comandante mano derecha del malo (General Kael-Darth Vader), un tesoro que cuidar (Elora Dannan-los planos de la Estrella de la Muerte), el dúo cómico (los brownies Rool y Franjean-los droides R2-D2 y C3PO) y así podríamos seguir enumerando.

Esto es un ejemplo de la existencia de este formato clásico de cualquier historia, con elementos que se repiten (que pueden estar presenten todos o solo algunos), pero que cuya mezcla va dando esos toques precisos para cada historia. Lo importante es no perder el rumbo y mantener viva la chispa.

Y eso pasa con “Willow”. La sucesión de eventos me parece atractiva, aunque me quedo con la relación entre los personajes, que me inspiró la personalidad de algunos personajes de mi novela “El Mendigo de Karmaf”, como son los gemelos llamados Iván y Andrés. Uno es más inclinado por el conocimiento, mientras el otro es un guerrero en potencia. Sus personalidades reflejan en parte a Willow y a Madmartigan, que se complementan, además.

La magia también es parte de esa inspiración. Sin ella, ¿cómo poder describir las aventuras de unos personajes que viajan a través de eones, encarnación tras encarnación, buscándose y en cuyas manos está el destino de todos los seres, de todos los mundos?

La fantasía es uno de los caminos que sigo en la escritura. Y las aventuras de Willow y sus amigos me hicieron soñar… y cada vez que siento que me falta inspiración, la veo y vuelvo a sumergirme en la magia… que es la corriente sanguínea del universo…

¡Saludos a todos!

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