Historias fenómeno: El Sultán

Siguiendo con esas historias que me han llamado la atención, hoy pongo el dedo en “El Sultán”, transmitida por Canal 13 desde el año pasado, un relato histórico que realmente es destacable.

En general, se cuenta la biografía del sultán otomano Suleiman (o Solimán, españolizado), uno de los más importantes debido a su reinado, muy largo y con un nivel de expansión que puso en jaque a la mismísima Europa. Este hombre es descrito como el gran legislador de su imperio, ya que se basaba en la creación y aplicación de leyes para mantener el orden y la armonía entre sus súbditos y las relaciones con otros países (potenciales aliados comerciales y/o bélicos y/o futuras conquistas). En Occidente, se le conoce como Suleimán el Magnífico, pero en realidad es “el Legislador” por la reforma aplicada al sistema de leyes en su territorio.

Y como siempre, tras un gran hombre, hay una gran mujer, no se puede dejar de lado a Hürrem , su tercera esposa… aunque en el caso de esta mujer, debiese decir que ella estuvo al lado de Suleimán, ya que fue una de las más poderosas, ascendiendo desde la simple condición de esclava-productora-de-hijos-y-sin-mayores-derechos a ser la favorita del harem y, finalmente, sultana, adquiriendo el derecho a la libertad y ser la esposa principal, desplazando a Maidevhran, una mujer de origen noble, descendiente de príncipes de la dinastía Giray, uno de los tantos aliados de los otomanos. Hürrem tuvo tanta influencia, que fue capaz de desplazar, incluso, al primogénito de Suleiman, Mustafá.

La relación de Suleimán y Hürrem (versus el resto del universo) es lo que se aprecia en la serie producida por Tims Productions, tuvo 4 temporadas emitidas entre 2011 y 2014 en Turquía. Cada capítulo duraba entre 100 y 120 minutos (“igualito” que en Chile, qué molestia, debo decirlo, aquí con suerte dan 30 minutos y, peor aún, cortada, por lo que se pierden muchos detalles que muestran una historia “saltada” y que a veces dejan con más dudas que contribuyen solo a la molestia del televidente), prácticamente una película que iba al aire una vez a la semana. Dicen las malas lenguas que fue una de las producciones más caras de las producciones turcas (500 mil dólares por capítulo), pero tan atractiva, que se vendió en muchos países.

Debo confesar que no he podido ver esta serie con la rigurosidad con que estoy viendo “Moisés y los diez mandamientos”, debido a la estupidez de la parrilla programática flexible de Canal 13 (hay que decirlo, soy una de las espectadoras que alegaba cada vez que había cambio de horario), que fijó la serie en horario prime, para luego cambiarlo después de “Celia” (pensando en que los que vemos “El Sultán” íbamos a ver “Celia”… ingenuos), dejarlo un par de días a la semana, después un día, luego volver a un par de días, estuvo programado durante la semana, luego los fines de semana… en fin, un desorden que tiene aburrido al público, pero que ahora, finalmente, está inamovible los martes y miércoles alrededor de las 23:00 hrs.

Decía que no había podido ver la serie con rigurosidad, pero trato de mantenerme al día, aunque ahora ha sido más fácil con el horario definitivo en que la programaron. Fuera de eso, puedo decir que, luego de investigar sobre la historia real de Suleimán y compañía, hay un cuidado tal en los guiones que se agradece con sendas reverencias. La creación de los personajes también es destacable, ya que son creíbles, y se nota especialmente luego del reemplazo de la actriz Meryem Uzerli (Hürrem) por Vahide Perçin, debido a problemas de salud de la primera (quien, dicho sea de paso, recibió importantes reconocimientos por su desempeño como la sultana). Perçin tomó cada detalle de la actuación de Uzerli, que es difícil decir “aquí no está Hürrem”, con solo la diferencia de edad marcada entre ambas actrices. La incorporación de la nueva Hürrem fue sutil, unos cuantos capítulos “secuestrada”, pasaron unos años y tenemos nuevo rostro. En fin… Suleimán, interpretado por Halit Ergenç y que conocíamos por su papel de “Onur” en la serie “Sherezade” (transmitida por Mega), cede ante todos los deseos de la sultana, debido al amor profundo que le tiene y que Hürrem sabe cultivar, no por nada su condición de esclava la obligó a desarrollar talentos de “víbora” que la llevan a ser “la” esposa del sultán. El actor también es soberbio en su interpretación, aunque el personaje de Hürrem se roba mucha pantalla, ya que las intrigas que maneja en el harem son bastante atractivas para el público y la historia, ya que aunque los afanes de expansión del imperio son importantes, las subtramas de palacio son lo que sostiene la teleserie.

En cuanto a otros detalles que hacen de esta serie otra maravilla para disfrutar en los ratos de ocio programado, puedo centrarme en el vestuario y caracterización general de cada personaje. Los vestidos de la realeza, de las servidoras y servidores, de las siervas y siervos, además del pueblo llano, reflejan una época y un mundo del cual solo tenemos indicios, ya que la “historia universal” que se pasa en los colegios con suerte nombran a Suleimán. La propuesta escénica, en cuanto a locaciones, es igualmente atractiva, incluso las reproducciones digitales de la antigua Estambul y otras ciudades que forman parte de la narración.

Punto aparte es la música. Hay una melodía que tiene tanta fuerza, que al escucharla ya sabemos que algo grave sucederá. Por lo general, se asocia a Hürrem cuando se enfrenta a alguno de sus enemigos. Otro tema es uno que tiene como base voces masculinas, que se utiliza cuando están a punto de desatarse las batallas o peleas varias, o ya de lleno en ellas. Ya llegará a mis manos esa banda sonora.

¿Qué más puedo decir sobre esta serie? Podría ser que cuando hay que crear un malvado, hay que hacerlo con ganas, sostenerse en las circunstancias que llevan a un personaje a seguir la senda oscura, ya que un “malo solo por ser malo” no es creíble, siempre hay un porqué. También podría decir que me impresiona agradablemente el ver a actores que se transforman en personajes potentes y los mantienen así durante toda la historia. O que la producción de vestuario, locaciones y detalles varios que forman el mundo de Suleimán son un conjunto de joyas que vale la pena apreciar.

Historias-fenómeno: Moisés y los Diez Mandamientos

Anoche, 29 de marzo, Chile jugó contra Venezuela y ganó 4-1… eso, en realidad, es lo que no importó ni a mí ni a todos los Moiséslovers que a las 22:30 esperábamos con ansias que comenzara un nuevo capítulo de nuestra teleserie favorita. Lo traigo a colación, ya que se dio una situación graciosa, pero digna de analizar, apoyada magistralmente por las redes sociales.

“Moisés y los diez mandamientos” es una teleserie de factura brasileña en la que se cuenta, justamente, la historia de este líder hebreo que liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, protagonizada por Guilherme Winter (Moisés) y Sérgio Marone (Ramsés). Es una historia bíblica archiconocida, con versiones clásicas como la de Charlton Heston (Moisés) y Yul Brynner (Ramsés) de 1956, o animadas, como “El Príncipe de Egipto” (1998), dirigida por Steven Spielberg y desarrollada por el equipo de Dreamworks, con la voz de Val Kilmer como Moisés y Ralph Fiennes como Ramsés.

Lo interesante que se dio anoche en la fanpage de TVN (para ver los comentarios del público Moiséslover, vayan aquí), ya que hubo un repudio general a los comentarios sobre el triunfo de Chile. La intención era, según se vio en los avisos de TVN, que Carcuro y compañía se alargaran hasta las 23:30 hrs con su bla bla (porque nada más que eso eso, bla bla), pero no pudieron, ya que el “clamor del pueblo” pudo más. Y así, Matías del Río, hizo el corte de 24 Horas y dio paso a Moisés a las 23:00 hrs… y Carcuro y compañía seguían hablando…

Realmente me encantó ver la interacción del público. Son pequeñas cosas, pequeñas oportunidades en que nos hacemos escuchar (falta, obvio, que los líderes políticos se inclinen ante nuestras exigencias, pero eso es tema de otro debate), las redes sociales sirven para exponer los gustos del público de forma directa, ya que los canales de televisión creen a pie juntillas que saben lo que queremos y nos tratan, a los televidentes, como estúpidos que forman una masa que se comerá toda la porquería que transmiten. Lamentablemente para ellos, de vez en cuando el público-masa se transforma en público-exigente-de-sus-derechos y pide lo que quiere. Y esta vez, el fútbol no importó… porque no todo Chile es futbolero, métanselo bien en la la cabeza, señores canales de televisión, no somos 17 millones de sesos de pelota, como siempre pregona Carcuro y otros, existimos los que disfrutamos de un buen producto de entretención, con una excelente propuesta, tanto en historia, como escénica, un nivel que me gustaría ver en las producciones nacionales.

Antaño, cuando existía la “Guerra de las Teleseries”, era un gusto esperar marzo para ver qué historia se veía más interesante, TVN y Canal 13 la llevaban en esa lucha por lograr más cautivos de sus teleseries (y, de paso, los auspiciadores), ahora… ahora, ¿qué hay? Nada. Pésima dirección de actores, historias fotocopias, no hay novedad, no hay guerra de teleseries… por eso las turcas (destaco a “EL Sultán”, especialmente por el nivel de actuación de sus protagonistas, se CREEN los papeles) y las brasileñas (aquí debo ser más parcial, poniendo el énfasis en las históricas o con un trasfondo épico) se llevan los honores (y de paso, la españolísima “El Secreto de Puente Viejo”).

Recuerdo con nostalgia las teleseries chilenas como “Romané”, “Pampa Ilusión”, “La Fiera”, que sí eran producciones que valían la pena ver, con una dirección de actores que me encantaba y una puesta en escena general que hacía vivir realmente la historia. ¿Ahora qué hay? Nada.

Me disgregué mucho… vuelvo al fenómeno “Moisés” (sin olvidar, “José de Egipto”, su antecesora). Es genial ver cómo actores brasileños interpretan personajes que solo habíamos visto en la piel de actores gringos, es creíble su actuación. Eso enmarcado en una producción de las locaciones impresionante, que le da una atmósfera de veracidad suficiente para sumergirse en la historia. Además, el vestuario y accesorios asociados son muy cuidados, haciendo la diferencia entre las facciones egipcia y hebrea marcada, incluso la gente de Madian se ve distinta. Y, por último, la historia… como dije antes, es archiconocida, pero los guionistas supieron dar mucha vida a los personajes, crear subtramas entretenidas y que se van enlazando con la trama principal, aportando detalles entretenidos, pero que no estiran como chicle como pasa con las chilenas o las venezolanas o las mexicanas.

“Moisés y los diez mandamientos” es una obra que mueve al público, que lo entretiene y entrega más de algún valor o enseñanza interesante que podría hacer sentido a quien la vea.

Reinventándose

Una de las cosas que he aprendido a través de los años, es que es necesario “reinventarse”. Este término puede ser para algunos intimidante, ya que significa cambiar lo que uno es hasta el momento  para avanzar en la vida… pero no lo es tanto.

La idea es atreverse a como puedo cambiar mi actual situación. Sí, porque si hace unas décadas “hacer carrera” en una empresa era la meta de la mayoría de las personas (estar décadas quizás escalando puestos, quizás estancado en un uno), hoy no es la tónica.

En la actualidad, se buscan nuevos desafíos en otros ámbitos del mercado laboral. Uno puede partir estudiando una carrera, pero trabajar un tiempo en su ambiente, pero luego algo pasa y hay que pensar en cambiar de rumbo. Estudias otra carrera y terminas trabajando en otra cosa.

Adaptarse y enfrentar o tomar las oportunidades que se van presentando, obviamente que habrá miedo, pero hay que superarlo y probar, después de todo, ¿qué puede ser lo peor que pasaría? Quizás, si no hemos sido previsores, estaremos angustiados por nuestro nivel de vida, nivel de gastos a los que estamos acostumbrados, pero debemos pensar en que nada es estático, nada es seguro, y siempre tenemos que considerar un plan de respaldo ante una eventual “caída”.

 Las caídas nos ayudarán a pulir nuestro olfato y saber qué es lo que realmente queremos hacer, cuál nuevo camino queremos seguir. A veces es una tarea larga, muy larga, otras veces se produce la magia y en dos segundos estás donde te sientes feliz. La idea es jamás claudicar y continuar hasta lograr la meta. Y si esa meta pronto te aburre, seguir en busca del “siguiente paso en la evolución” y dar el salto de fe. Total, lo peor que puede pasar es caer en el conformismo y dejarse llevar por la marea… pero estoy segura que ustedes, queridos lectores, no son de esa onda… soñadores, somos del grupo de los soñadores… sigamos, entonces, soñando y creciendo… ¡reinventémonos!

Un abrazo a cada uno.

Lugares que inspiran

Cuando uno se lanza a escribir, necesita de lugares que inspiren la acción, que se liguen a la historia que queremos contar. En mi caso, uno de los lugares favoritos en que me encanta poner a mis personajes es el sur de Chile.

A veces me siento frente a mi PC o a la libreta en que anoto mis ideas y me pregunto por qué me atrae tanto. Podría decir que sus bosques siempre verdes me llenan de energía y ronda el misterio en ellos… quizás sus lagos y lagunas tienen secretos que esperan ser revelados… o sus ríos, que más de alguna aventura épica podrían esconder entre las rocas que sus aguas acarician… podrían ser los volcanes y la fuerza primigenia que en cualquier momento podría salir de su sueño casi eterno…

11Hay tantos lugares para visitar, la naturaleza en su máximo esplendor que invita a recorrerlos sin parar, disfrutando de esa magia que solo el sur posee.

Una historia medieval debía tener como marco perfecto las regiones sureñas… imaginar mis dragones, mis caballeros, una enorme fortaleza y tantos otros detalles que era imposible situarlos en otro lugar. Y eso encontrarán en “Diario de un Trovador” segunda parte y en “El Mendigo de Karmaf”… ¡allá los esperamos!

Willow, magia para disfrutar

Continuando con las fuentes de inspiración que cualquier escritora debe tener, ahora es el turno de “Willow” (1988), dirigida por Ron Howard, como productor George Lucas, con la música de James Horner. Sus protagonistas fueron Warwick Davis, Val Kilmer, Joan Whalley y Jean March.

Esta historia se centra en el escape de una bebé, llamada Elora Dannan, quien es la elegida para terminar con la tiranía de la reina Bavmorda. Por cosas del destino, llega a una aldea de Nelwyns (para nosotros podrían ser enanos), donde es protegida por Willow Ufgood, un campesino con miras de ser aprendiz de mago.

Willow tiene la misión de llevar a la niña con los Daikinis (para nosotros, humanos), pero solo se topa con Mad Martigan, un guerreri caído en desgracia. Juntos y ayudados por otros seres mágicos, se enfrentan a la malvada reina, quien a toda costa intentará matar a la niña.

La historia se amolda perfectamente a la propuesta del Viaje del Héroe de Joseph Campbell… la misma que siguió “Episodio IV, Una Nueva Esperanza” de la saga Star Wars… aunque no es nada raro, considerando que la historia es del mismo George Lucas.

Si analizamos “Willow” y lo comparamos con “Una Nueva Esperanza”, tenemos que su protagonista es campesino-mago/campesino-jedi (Willow-Luke), hay una princesa-guerrera (Sorcha-Leia), un compañero de aventuras canalla-guerrero (Madmartigan-Han Solo), una reina-un emperador (Bavmorda-Palpatine), un comandante mano derecha del malo (General Kael-Darth Vader), un tesoro que cuidar (Elora Dannan-los planos de la Estrella de la Muerte), el dúo cómico (los brownies Rool y Franjean-los droides R2-D2 y C3PO) y así podríamos seguir enumerando.

Esto es un ejemplo de la existencia de este formato clásico de cualquier historia, con elementos que se repiten (que pueden estar presenten todos o solo algunos), pero que cuya mezcla va dando esos toques precisos para cada historia. Lo importante es no perder el rumbo y mantener viva la chispa.

Y eso pasa con “Willow”. La sucesión de eventos me parece atractiva, aunque me quedo con la relación entre los personajes, que me inspiró la personalidad de algunos personajes de mi novela “El Mendigo de Karmaf”, como son los gemelos llamados Iván y Andrés. Uno es más inclinado por el conocimiento, mientras el otro es un guerrero en potencia. Sus personalidades reflejan en parte a Willow y a Madmartigan, que se complementan, además.

La magia también es parte de esa inspiración. Sin ella, ¿cómo poder describir las aventuras de unos personajes que viajan a través de eones, encarnación tras encarnación, buscándose y en cuyas manos está el destino de todos los seres, de todos los mundos?

La fantasía es uno de los caminos que sigo en la escritura. Y las aventuras de Willow y sus amigos me hicieron soñar… y cada vez que siento que me falta inspiración, la veo y vuelvo a sumergirme en la magia… que es la corriente sanguínea del universo…

¡Saludos a todos!